La decisión comienza por describir una tarea, proceso, puesto o situación que requiere análisis. Identifique qué se sabe, qué se desconoce y qué decisión se tomará con la información. Por ejemplo, puede existir una fuente sonora y una pregunta sobre las áreas expuestas; o un proceso con productos y tareas que requieren priorizar agentes. Esta descripción ayuda a seleccionar un servicio específico, no a adelantar conclusiones.
Después se revisan los grupos de trabajadores o tareas representativas, horarios, cambios de producción y controles existentes. La misma área puede presentar condiciones diferentes por turno, equipo, estación, volumen de producción o duración de tarea. La empresa debe informar estas variaciones para que la propuesta establezca un alcance realista.
Un plan de evaluación también puede requerir información previa: inventarios y fichas de seguridad, planos, descripción de puestos, datos de equipos, registros o antecedentes. No todos los documentos aplican a todos los agentes; cada página específica indica qué conviene facilitar.